Etiquetas

,

El dato de que la agricultura ecológica produce poca cantidad de alimentos en comparación con la agricultura industrial puede que solo sea un mito. Un estudio académico ha demostrado que quizás nos hemos quedado cortos a la hora de estimar la productividad de la agricultura ecológica por no medirla en condiciones óptimas usando variedades adaptadas no solamente a zonas climáticas, sino también a sistemas de producción específicos.

En un experimento realizado en cinco zonas distintas, se midió el rendimiento de dos variedades de trigo blando blanco de invierno, una variedad seleccionada para sistemas de cultivo tradicionales (que se usa mucho también en agricultura ecológica) y otra variedad seleccionada dentro de y para el sistema ecológico. En  cuatro de las cinco zonas, la variedad que se había desarrollado y seleccionado a través de prácticas ecológicas tenía un rendimiento superior, dando entre 5% a un 31% más por hectárea.

Los resultados sugieren que las prácticas ecológicas ofrecen alternativas viables y que las variedades son bastante sensibles al sistema de agricultura en el que han sido utilizadas y seleccionadas. También nos sugieren la importancia de preservar las variedades locales y los conocimientos asociados a ellas  – como se han empeñado en hacer las redes de semillas.

Resumen de la investigación (en inglés):  http://www.ars.usda.gov/research/publications/publications.htm?seq_no_115=210116

Anuncios