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En 1967 había solamente una palabra para el futuro – plástico – o por lo menos eso se decía en la película El graduado. Hoy ha salido un libro en alemán con una visión opuesta resumida en el título, Plastikfreie Zone (Zona libre de plásticos). Es la historia de cómo la austriaca Sandra Krautwaschl y su familia han llegado a vivir más sano gastando y desperdiciando menos.

Vivir sin plástico empezó en 2009 con los hijos de Krautwaschl cuando le preguntaban de donde venía todo la basura que había en  las playas de Croatia cuando estaban de vacaciones allí.  La conciencia de la cantidad de residuos que había y los efectos nocivos expuestos en la película austriaca Plastic planet (Planeta plástico) les persuadieron para intentar pasar un mes sin usar plásticos – un mes que se ha convertido en un estilo de vida.

¿Es posible vivir sin derivados del petróleo? ¿Eliminarlos en un mundo donde están omnipresentes en muebles, dispositivos informáticos, coches, cepillos de dientes, envases?  En el sentido estricto, la respuesta es “no”, pero sí es posible prescindir de la mayoría de los plásticos que pasan por nuestras vidas. Krautwaschl nota tres beneficios para la familia. Primero, comen más sanos porque los alimentos sin envoltorios plásticos son más frescos o más ecológicos o las dos cosas. Segundo, consumen menos porque si no existe un producto libre de plásticos, se preguntan si realmente lo necesitan y eso les hace consumidores más responsables. Tercero, ahora tienen mucho menos residuos.

Éste caso de vivir minimizando el uso de plásticos no es el único. Existen otros libros, artículos y blogs en español e inglés sobre cómo hacerlo y los beneficios de ello.

Artículo sobre Krautwaschl y su familia (en inglés):  http://www.spiegel.de/international/zeitgeist/austrian-family-lives-without-plastic-a-840955.html

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