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En la última entrada hablamos del rol de nuestras necesidades en la comunicación y resolución de conflictos. Pero, si escondemos nuestras necesidades a la otra parte en un conflicto – y a veces a nosotros mismos, eso indica que hay un elemento psicológico que afecta  a cómo hablamos y cómo entendemos a los demás. ¿Puede ser que éste elemento afecte nuestros razonamientos sobre como funciona el mundo o la formación de nuestros opiniones? Efectivamente, sí.

Experimentos indican que en vez de evaluar evidencias de una manera neutra, las juzgamos desde el punto de vista de las “creencias” u opiniones que ya tenemos formadas, y que podemos llegar a rechazar evidencias sólidas que contradigan nuestros puntos de vista y aferrarnos aun más a ellos.  Por ejemplo, ¿el cambio climático existe y es resultado de  la actividad humana?  La evidencia nos da un fuerte “sí” en respuesta, pero hay quienes siguen diciendo que es una ficción.

Psicólogos llaman éste fenómeno “razonamiento motivado” y parece que  es  el resultado de un conjunto de factores.  Primero, reaccionamos emocionalmente e inconscientemente más rápido  que conscientemente. Entonces respondemos emocionalmente al conflicto entre nuestras ideas y la evidencia tomando las ideas como base de la reacción. Segundo, intentamos reducir la disonancia cognitiva que resulta de recibir información que choca con nuestras opiniones. Normalmente nos resulta más fácil rechazar la evidencia que revisar las ideas que muchas veces forman parte de un conjunto coherente. Tercero,  buscamos información que confirma nuestras creencias y evaluamos esa información más positivamente que la evidencia que desmienta esas creencias. Cuarto, éstas reacciones se basan no solamente en el tema de que se trata la evidencia sino también, en los valores y creencias mas básicas, o sea, la cosmovisión que sostenemos.

Entonces llegamos al meollo del asunto: ¿cómo podemos hablar de verdad sobre ideas y las cuestiones críticas que enfrontamos hoy en día? Ahora, siendo conscientes de cómo reflexionamos podemos responder pensando primero en los valores de la gente con la que hablamos, usándolos como un “marco” para la información. De eso ha hablado mucho el lingüista estadounidense George Lakoff , de los “marcos mentales” y “metáforas” que determinan como pensamos en las cosas. Es imprescindible pasar tiempo pensando cuidadosamente en nuestros interlocutores y sus valores para saber como presentar la información.

En la próxima entrada, hablaremos más de los desafíos de comunicar y de las claves de hacerlo bien. Para leer un resumen de las investigaciones sobre el razonamiento motivado, mira ésta página (en inglés):  http://motherjones.com/politics/2011/03/denial-science-chris-mooney

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