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Hemos hablado de algunas maneras de fomentar el pensamiento sistémico en los niños, pero ¿precisamente, qué es el pensamiento sistémico? Podemos decir que es un proceso para comprender cómo las cosas, entendidas como sistemas, se influencian mutuamente dentro de una totalidad. Es un proceso que busca las conexiones e interrelaciones en vez de analizar (es decir, aislar o descomponer) las cosas como si existieran aparte de sus relaciones con otras cosas en su ámbito.

Aunque existen definiciones, historias y fuentes distintas, se puede decir que el pensamiento sistémico combina las perspectivas de la teoría general de sistemas de Ludwig von Bertalanffy, en los años 30 del siglo pasado, con la dinámica de sistemas de Jay Forrester. Ha sido desarrollado por distintas personas en campos como  la antropología (Gregory Bateson), la biología (von Bertalanffy, Fritjaf Capra, Humberto Maturana), la sociología (Talcott Parsons, Niklas Luhmann) y la dirección y teoría de organizaciones (Peter Senge).

Sin entrar en los detalles que ocuparía libros enteros, lo importante del pensamiento sistémico está en reconocer las interrelaciones entre las cosas, no simplemente buscar relaciones causa-efecto.  Para dar unos ejemplos simplificados y fáciles de entender, podemos decir que la causa de la reducción en el rendimiento de un cultivo es por los daños de un insecto y concluir que con más insecticida podemos incrementar la cosecha, pero puede que haya otros insectos que llegarían a ser más numerosos, destruyendo aún más de la cosecha o que el insecticida afecte a insectos que beneficien a la planta. También podemos pensar que el déficit de un país se debe a que gasta demasiado y que hay de reducir el presupuesto del estado, lo cual podría resultar en una contracción de la economía, una caída en la recaudación de impuestos y un déficit aún más grande.

En fin, la falta de capacidad para entender que algo forma parte de un sistema y que tiene relaciones con otras partes que lo afectan da lugar a resultados no deseados. Dicho por otra manera, las consecuencias no deseadas de nuestras acciones suelen proceder de la falta del pensamiento sistémico – o, por lo menos, de la falta de entender el sistema bien. Por eso, el pensamiento sistémico importa.

Hay muchos recursos en Internet sobre el pensamiento sistémico. Aquí en España, la bitácora de José Monzó Marco ofrece no solamente entradas nuevas, sino una colección (en formato pdf) de sus artículos sobre ésta manera de pensar:  http://jmonzo.blogspot.com.es/

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