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Hemos hablado bastante aquí sobre el “maker movement” (movimiento de los hacedores, en inglés), el código abierto y el software libre, pero hay una historia en EEUU que subraya no solamente la utilidad del código abierto, sino su potencia para adelantar la medicina y salvar vidas.

En el verano de 2013 Michael Balzer lanzó su propio negocio de diseño, escaneo e impresión, algo que marcó el fin de una época en que primero perdió su trabajo como resultado de una recuperación larga de una enfermedad. En agosto, justo cuando sus esfuerzos estaban dando fruto, su esposa empezó a sufrir dolores de la cabeza que, descubrieron, tenían su origen en un tumor detrás del ojo.

El primer médico no dio mucha importancia al tumor, pero otros opinaban que se debería operar, una operación bastante arriesgada dado que el procedimiento normal era entrar en el cráneo y desplazar el cerebro para quitarlo. El caso parecía bastante urgente cuando una segunda resonancia indicó que el tumor había crecido bastante. Esa resonancia motivó a Balzer a pedir los archivos de las resonancias de las cuales descubrió que el tumor no había crecido, sino que los médicos lo habían medido desde puntos distintos.

Con los archivos y su experiencia en diseño 3D decidió dar un paso más. Encontró una herramienta libre desarrollada en Brasil que le permitía convertir las imágenes 2D a un modelo 3D de la cabeza y el tumor. Con el modelo se puso en contacto con centros médicos para averiguar si había uno dispuesto a usar técnicas menos invasivas para llevar a cabo la intervención. Un centro en Pensilvania, donde se operaron a Pamela Shauvan Scott, su esposa, por problemas con las tiroides algunos años antes, aceptó. El centro estaba más preparado por tener un brazo robótico que reducía los movimientos humanos para permitir intervenciones mucho más precisas.

Balzer imprimó una copia 3D de la cabeza de su mujer y la envió al centro donde la usaron para perfeccionar la manera de hacer la operación. En mayo de 2014 los médicos extirparon con éxito 95 por ciento del tumor de Pamela Shauvan Scott a través de una apertura pequeña encima del ojo. La Sra. Scott recuperó y regresó al trabajo en solamente tres semanas y apenas se nota una cicatriz.

Se puede leer más, ver los modelos y encontrar enlaces a programas para convertir las imágenes de una resonancia a un modelo 3D aquí (en inglés): http://makezine.com/magazine/hands-on-health-care

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